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Finca la Bella


Perfiles de familia

Aidé Méndez Ramírez y Misael Alvarado Méndez

Los nietos de Aidé y Misael, José (14 de Mayo, 1992) y María Paola (27 de Agosto, 1998), los visitan a menudo, al fin de un camino escondido en el bosque poco abajo de Finca La Bella. Esperan pronto construir una casa en su parcela para estar más cerca de su trabajo. Aidé es conocida por sus muchas gallinas, a las cuales cuida esmeradamente, cuando no está trabajando en la parcela. La parcela de ellos está a diez minutos de camino de su casa, por los senderos que juntan todas las parcelas de la finca, a través de un pasto, un riachuelo, y un parche de bosque. Una vez que este en su parcela, Misael disfruta mucho de trabajar la tierra y sembrar arbolitos, y con mucho gusto da un tour del café, bananos, y plátanos que producen la familia. También, tienen una vaca para leche, un cerdo, y muchas hortalizas, incluyendo lechugas, maíz, frijoles, culantro, ayote, pepinos, y rábanos. En su parcela, Aidé y Misael tienen mucha variedad de árboles frutales, de los cuales cosechan naranjas, limones, mangos, y aguacates. Ellos venden lo que producen a familias locales, a la pulpería, y al Eco-Lodge. Generalmente, prefieren trabajar en la parcela desde las ocho de la mañana hasta la una de la tarde.

Álvaro Vega Anchía y Elizabeth Mata Leitón

Álvaro y Elizabeth, con sus hijos Adriana (20 noviembre 1993) y Jason (3 mayo 1995) son una de las familias más recién llegadas a Finca La Bella. En su foto aparecen con Katie Walker, una estudiante a quien hospedaron durante el verano del 2004. Siempre les ha encantado hospedar a estudiantes y voluntarios, por todo lo que aprenden de ellos. Además que el café, su cultivo principal que venden a la CoopeSantaElena (productor de Café Monteverde), producen plátanos, banano, lechuga y maíz para el consumo familiar. Álvaro juega fútbol cada miércoles con un equipo del pueblo de San Luis, y Elisa participa con la cooperativa de artesanas de la zona, CASEM (Cooperativa de Artesanos de Santa Elena y Monteverde).

Amalia Rodríguez Delgado y Gilberth Lobo Navarro

Bajando la callecita desde la entrada arriba de La Bella, uno llega a la casa de varios niveles donde viven Amalia y Gilberth con sus tres hijos Cristian (21 agosto 1985), Susan (31 julio 1993) y Josué (25 diciembre 1994). Construyeron su casa innovador con 4 niveles, con medio piso de diferencia entre cada uno. La parte superior de la finca donde queda su parcela era una plantación de café abandonada, pero ellos han sembrado rompevientos, árboles frutales, bananos y legumbres orgánicos. También han aumentado la siembra de café en su parcela, y es esto su cultivo principal. Lo venden a CoopeSantaElena para Café Monteverde. En sus ratos libres, a Gilberth le encanta correr, así que cada junio participa en la tajante Vuelta de San Luis, una carrera que él fundó hace más que veinte años. Cristian también es corredor premiado. Amalia forma parte del Grupo de Amistad, unos vecinos quienes juntos manejan un siembro en invernadero. A ella también le gusta cocinar para la familia, una actividad que fascina también a Susan. Josué, en cambio, pasa jugando fútbol y leyendo. Amalia dice que es importante que visiten voluntarios y estudiantes, para que aprendan a conocer la cultura del campo, comidas típicas, y como trabajar la tierra. Su esperanza para el futuro de la parcela de su familia, y de toda la finca, es "siempre manejar y cultivar nuestras parcelas, y cuidar el bosque."

Blanca Fuentes and Mario Castro

Mario y Blanca viven en la parte arriba de La Bella, donde producen muchas hortalizas, por ejemplo lechugas, rábanos, culantro, ayote, chayote, y mucha cebolla. Los lunes y miércoles, Mario sale a vender sus productos en los pueblos de Santa Elena y Guacimal, y los otros días de la semana trabaja mucho en su parcela. Cuando no están cultivando, a Blanca le encanta cocinar, visitar a sus amistades, y cuidar su jardín llena de flores. Mario construye muebles hechos de bambú para vender. También a menudo bajan a la plaza de San Luis para ver los partidos de fútbol. Elierses, el hermano de Mario, también vive con la familia. De los 8 hijos de la pareja, son su hijo adulto Mario Enrique, y Francisco, el hijo menor, quienes viven con la familia. Su hijo Huberth vive otro parte, pero visita a menudo a la casa.

Damaris Salazar Picado y William Leitón Méndez

Cuando William y Damaris comenzaron a trabajar su parcela, sembraron árboles para quebrar los vientos fuertes que pasan por el valle de San Luis. Tres o cuatro años después, se trasladaron a su casa en Finca La Bella, con sus tres hijos Wilfredi (9 febrero 1992), Freisel (5 agosto 1997), y Kimberli (21 septiembre 1999). Ya los árboles tenían el tamaño necesario para permitir la siembra. Ahora siembran maíz, banano, plátano, vainica, chiles, y chamól. Todavía no usan fertilizantes orgánicos, pero tratan de producir orgánicamente, como la mayoría de las familias de la finca. A la familia le gusta sembrar juntos en su huerta, y ayudar con proyectos comunitarios. Por ejemplo, Damaris con 2 mujeres más de la finca ayudaron a formar el grupo, Artesanas Finca La Bella. También participa en el patronato de la escuela y el comité del Kinder. Wilfredi toma clases de música, toca guitarra y flauta, y espera además aprender a tocar piano. Damaris dice que a la familia les gusta aprende r de otras culturas, a trabes de hospedar a estudiantes y voluntarios: "Me es importante que nuestros hijos aprenden que no deben haber diferencias entre las personas por el color de su piel, o por su cultura."

Edith Salazar Picado y Milton Brenes Mendez

Cuando le preguntan sobre como ha cambiado la parcela desde comenzaron a trabajarlo, Milton, amante del hablar, dice “hay muchísima diferencia. Antes, no teníamos un lugar dedicado para producir agricultura, y ahora tenemos donde producir orgánicamente. La familia también ha ayudado con el proyecto de reforestación en la finca. Hijos Jonathan (15 de marzo 1991) y Jusette (13 junio 1994) tenían la idea para un parque de paz dentro de la parcela donde podían estudiar y jugar, y allí han sembrado filas de árboles que ya tiene varios años. Sus metas para la finca son que sus niños formen parte del proyecto y que siguen manteniendo la combinación de proteger el bosque y reforestar, con la parte de agricultura. Por ejemplo, los rompevientos que muchas familias han sembrado en sus parcelas ayudan en conservación de suelos, a la vez de reforestar. Ellos venden su café a grupos turísticos y a estudiantes que visitan a la finca, venden carne de pollo a vecinos y el la comunidad cuáquera de Monteverde, y a veces mandan hortalizas al Eco-Lodge. Tener estudiantes y voluntarios les permite compartir su visión de la finca con los visitantes, para llevárselo de regreso a su parte del mundo. “Me encanta conocer sus costumbres,” agrega Edith.

Erci Leitón Cuvero y Oldemar Salazar Picado

En la parcela de Erci y Oldemar, que queda justo adentro del portón arriba de Finca La Bella, cultivan principalmente café, y lo venden a CoopeSantaElena, a otras familias, y al Ecolodge. También producen tomate, chile dulce, y culantro. Su esperanza para el futuro de su parcela es hacerlo más eficiente, económicamente. Cuando tienen voluntarios y estudiantes en su hogar, disfrutan de pasar el tiempo conversando con ellos, desarrollando amistades y entendiendo más sobre otras culturas. A sus hijos Juan Manuel (6, abril 1986), Gloriana (7 agosto, 1992), y Melani (13 enero, 2000), les encanta jugar a naipes o pasear con los visitantes (a Melani les fascina que le saquen la foto). Cuando no está trabajando en su parcela, a Oldemar le gusta explicar sobre el proyecto a grupos de estudiantes y turistas. Como familia, todos participan en actividades de la iglesia y la escuela.

Hugo Picado Céspedes y Odilie Mora Burgos

Hay que caminar por un sendero que atraviesa la parcela, dividido como una serie de salas por las filas de árboles sembrados para romper el viento, para llegar a la casa de Lila y Hugo, donde viven con su nieto Jeison (4 agosto 1986). Tiene una hortaliza bien cultivado, con mucha diversidad de siembras, principalmente café, pero también lechuga, arracacho, repollo, rábano, camote, zanahoria, yuca, tiquizque, maíz, ñampi, plátano, y banano. Venden mucho de su producción al Ecolodge cercano, donde trabaja Lila. Hugo trabaja todo el día en la parcela, pero también trabaja con motosierra para alistar madera para construcción de muebles, y a veces da tures de la finca a los grupos turísticas y estudiantiles.

José Cruz Salazar y Mavis Trejos Garro

José y Mavis se trasladaron a su nueva casa en Finca La Bella en mayo del 2004, y están en proceso de construir otro cuarto para poder hospedar a visitantes. Mavis espera pronto volver a trabajar con voluntarios y estudiantes, porque le encanta la ventana que le abre hacia otras culturas, y el aprender sobre otros partes del mundo. La familia cuenta con una hija, Emily (22 octubre 1992), y dos hijos activos, Alonso (8 junio 1996), y Andrés (14 agosto 1998). Actualmente producen frijoles, culantro, rábano, tomate, chile, y maíz, y ahorrita piensan sembrar más, ya cuando terminan de construir su casa nueva. Por el momento, trabajan en la parcela más que todos los fines de semana. Como familia, les gusta trabajar juntos en la casa y en las parcela, y jugar fútbol. Mavis forma parte del grupo de artesanas Finca La Bella. Emily también tiene talento para bordar y hornear, mientras a los chiquillos les fascinan jugar afuera, pintar y dibujar.

José Daniel Chavarría González y Victoria Campos Sivaja

Acercándose a la casa de José Daniel y Victoria desde el sendero cerca de la escuela de los Altos de San Luis, tal vez se oye los sonidos de la música, saliendo de su puerta abierta. Cuando están trabajando la parcela, José Daniel alza su guitarra, modelo clásico del 1948, y toca un par de piezas mientras Victoria canta. De vez en cuando, sacan sus maracas y harmónica, también. “Sentimos mucho paz en nuestro hogar”, dice Victoria, y lo contento que están se nota en el lugar. Trabajan en su parcela cuando quiera que haya sol. Tiene café, bananos, culantro, cebollina, espinacas, y huevos, y todo lo venden en San Luis y las comunidades aledañas de Santa Elena, Cerro Plano, y Monteverde. “Nos gusta hospedar a voluntarios y estudiantes por alas amistades que hacemos con ellos,” dice Victoria. José Daniel agrega que él disfruta de compartir la música y el trabajo con ellos.

Juan Fuentes Ramirez y Xenia Cruz Rodríguez

Juan, Xenia, y sus cuatro hijas Lidieth (19 junio 1987), Karen (14 mayo 1992), Melissa (9 diciembre 1993), y Erica (7 octubre 1996), viven en el vecindario justo debajo de Finca La Bella, cerca de la casa de Aidé y Misael. Xenia trabaja en el Ecolodge, y forma parte del grupo de artesanas de la Finca. Las niñas participan en actividades comunitarias cuando no están en la escuela, como las clases recientes de inglés que dio una voluntaria durante el verano. Juan trabaja la parcela por las mañanas, y hasta la comienza de la tarde. Allí cultivan café plátano, chayote, y ñampi. Pronto tendrán lechuga, rábano, y chile también. Su familia espera en el futuro poder construir una casa en la parcela, para estar más cerca al trabajo, y al resto de la comunidad de Finca La Bella. Dice Xenia que han disfrutado el poder abastecerse con comida de su propio jardín. A ella le gusta practicar el inglés cuando hospedan a visitantes, y también tener chance de ayudarlos a ellos con su español.

Lorena Leitón Mendez y Marcos Marín Murillo

Lorena y Marcos viven en la parte arriba de Finca La Bella con su hijo Jorge (26 octubre 1984), hijos gemelos Arnaldo Andres y Marco Vinicio (14 septiembre 1998), y hija Neybi Karina (18 octubre 1994). Entre semana, los niños pasan mucho estudiando y trabajando, pero los fines de semana la familia trabaja junta en la parcela, y participa en actividades de la escuela y la comunidad. Más que todo ellos cultivan hortalizas, pero también cultivan maíz y plátanos, todo para el consumo familiar. Desde llegar a la parcela, han puesto mucho trabajo hacia el hacer la tierra más apta para cultivar. Hospedar a estudiantes y voluntarios en su hogar les permite aprender sobre diferentes culturas alrededor del mundo.

Marielos Cruz Rodríguez y Olivier Garro Murillo

Marielos y Olivier acaban de trasladarse en febrero del 2003 a la parcela donde habían trabajado durante varios años con sus hijos Martha (17), Kevin (13) y Keylor (19 junio 1995). Su casa nueva está en la parte debajo de la finca, que era antes puro pasto para ganado. Han hecho un gran labor para convertirlo en tierra productiva, protegido por rompevientos. Marielos dice que sus esperanzas para el futuro son poder trabajar tiempo completo en la parcela, sin tener que depender de otras fuentes de ingreso “y enseñarlos a los hijos como trabajar la tierra.” También es probable al futuro que vendan su café, pero por el momento, esto y otras verduras como frijoles, maíz, bananos, plátanos, yuca y ñampi los producen para el consumo familiar. Los fines de semana, toda la familia disfruta de trabajar juntos, porque los jóvenes no están en la escuela. Olivier está en la Junta Directiva de la Asociación de Parceleros, y hace trabajos de construcción en Monteverde. Marielos pasa mucho tiempo bordando y pintando para el grupo de artesanas de la finca, lo cual ella ayudó a fundar, y enseña además clases de catequesis. Los jóvenes son muy buenos para ayudar a los estudiantes y voluntarios a quienes hospeda la familia para que mejoren su español. Marielos dice, “el estudiante forma parte de la familia, y cuando tiene que salir él o ella de mi casa, ya la familia no quiere que vaya.”

Miriam Salazar Solórzano

La familia de Miriam pasa mucho tiempo trabajando con madera, construyendo muebles y otros proyectos hechos de madera local. Todo el interior de su casa es de su propio trabajo. Miriam vive en la parte en medio de Finca La Bella con su hijo adulto, Carlos, donde una entrada se mete desde la calle principal hasta las casa de varias familias. Su hijo Ronald vive cerca y trabaja en su taller en la parcela. Para Miriam, trabajar la tierra con voluntarios y estudiantes es muy enriquecedor—le da oportunidad de aprender de ellos. Y además compartir sus experiencias con ellos. Pasa muchas mañanas trabajando en la parcela, donde la familia siembra culantro, charol, plátanos, café, y verduras. Miriam también pasa mucho tiempo haciendo variedades de artesanía para vender en la Reserva de Monteverde.

Virginia Leitón V.

Dos senderos salen desde la escuela local y el camino principal de San Luis se unen frente a una casa amarilla, perchada en un punto alto. Allí vive Virginia con sus hijos Jonathan (15 enero 1987) y Pablo (13 abril 1991). En su parcelita pendiente, producen un poco de todo. Pero principalmente maíz y frijoles, que usan para los repasos familiares y para regalar a otras familias. Además que asistir a la escuela y trabajar en las parcela, Paulo juega fútbol, participando en los partidos populares en la plaza del Bajo de San Luis. La capacidad y amor que tiene Virginia para trabajar con sus manos es evidente a todos a sus alrededor—cuando no trabaja en su hortaliza, le gusta dar masajes, y también tantear técnicas de artesanía con el grupo de artesanas. Es conocida por sus donas y tamales caseros, que vende y regala a sus amistades. A Virginia le encanta estar acompañada por voluntarias y estudiantes en su casa, especialmente mientras sus hijos están trabajando o estudiando. El trabajo que aportan los voluntarios en la parcela es una gran ayuda para la familia. “Es una manera de aprender sobre otras culturas,” agrega Virginia.

Margarita Torres Salazar y Noé Vargas Leitón

Noé, Margarita, y sus tres hijos Paola (10 octubre 1995), Sebastián (21 septiembre 1998), y Karen Noelia (12 septiembre 2001) viven por un camino cerca de la entrada arriba de Finca La Bella. Su parcela está en la parte debajo de la finca, a unos 15 minutos de camino de su hogar. Allí han sembrado rompevientos para proteger el café,frutales, maíz, plátanos, bananos, ayote, chayote, y papa que cultivan. Cuando hospedan a voluntarios y estudiantes, les gusta trabajar con ellos en la parcela, y a los niños les encanta pasar el tiempo con ellos. A Paola le gusta jugar, ir a la escuela, andar, y jugar fútbol. Sebastián prefiere correr, jugar fútbol y, a veces, ir al Kinder. Margarita y Noé están muy involucrados en la comunidad de San Luis. Noé es el presidente de la Asociación de Desarrollo Integral de San Luis, y Margarita participa en el grupo de artesanas de La Bella.

Ivannia Arguedas Cruz y Lidier Alvarado Méndez

 

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